Nunc Id Vides, Nunc Ne Vides

"La mentira puede dar la vuelta al mundo, antes de que la verdad se ponga las botas"

Una Historia de Palestina – Parte II, Los Felices Años 20

Posted by jumax9 en 22 julio, 2014

Una Historia de Palestina:
  1. Parte I
  2. Parte II

Disclaimer: He visto a algunos LET justificar en twitter lo que está ocurriendo mientras escribo estas líneas en Gaza con el hecho de que Palestina no fuese un país como tal cuando Israel fue creado. Que no hay invasión. Es cierto. No lo era. ¿Y? ¿Cambia eso algo? ¿Le importa una mierda a los niños palestinos que lo suyo sea un país de treinta, cincuenta o doscientos años? Aunque todo fuese cierto, culpar a los niños de los crímenes de sus padres es una de las cosas más mezquinas de a las que nuestra especie se dedica. Lo que está ocurriendo sigue siendo una burrada y si alguien está pensando en justificarlo, la Seguridad Social creo que ofrece servicio de psicología.

No hay dicotomía bien-mal más pronunciada en la historia de la humanidad que la de aliados-eje en la Segunda Guerra Mundial, a pesar de ello las masacres de Dresde o Hiroshima hoy nos horrorizan. Es que, ni en el caso de que Israel fuese la madre Teresa de Calculta en ropa de baño, lo que está pasando sería justificable.

Bueno, vamos al turrón. Poneos las gafas de tener perspectiva histórica y el sombrero de olvidar el eurocentrismo.

Decíamos ayer 

En el post anterior nos quedamos en 1922, más de veinte años antes de que naciese la organización que se encargaría de dividir Palestina: la ONU. Como decíamos, el medio oriente se había dividido al gusto de los países vencedores con la promesa de una futura independencia. Algunas más tempranas (como Egipto o Iraq) y otras tuvieron que esperar hasta después de la segunda guerra mundial.

Personalmente soy de la opinión de que, para estudiar en profundidad cualquier tema histórico, es necesario leer el testimonio de los que lo vivieron. Mientras lo vivían. A cualquier escrito de gente que ha llegado después se le puede suponer cierto sesgo*. Evidentemente, hay que tener en cuenta qué estás leyendo y quién lo ha escrito, especialmente cuando entramos en zona de guerra donde la propaganda lo infecta todo (algo delicioso, desde mi punto de vista).

Gran parte de la información de ese post (si es que no toda) sale de las actas de las reuniones de la Liga de las Naciones para el territorio de Palestina – link. Estas reuniones tuvieron lugar durante los años 20 (25-26) y son una narración bastante exhaustiva (y, especialmente, fidedigna) de la oficialidad de Palestina en aquella época. Es una especie de relato y dramatización en la que los actores, optimistas respecto al desarrollo del conflicto, van poco a poco descubriendo fallas y problemas, sin que eso nuble su espíritu, hasta que finalmente todo estalla en 1930. A mí me llama mucho la atención el optimismo incondicional, que ni siquiera es cuestionado cuando se toca el tema de la lucha de nacionalismos. Eran los felices años 20, ¿qué podía salir mal?

Todo, hijo, todo

London, May 3rd, 1926.

My Lord, — On behalf of the Executive of the Zionist Organisation, which is recognised as the Jewish Agency for Palestine in Article 4 of the Palestine Mandate, I have the honour to request that the accompanying memorandum on the development of the Jewish National Home in Palestine, 1925-26,2/ may be transmitted through the proper channels to the Secretary-General of the League of Nations for the information of the Permanent Mandates Commission.
[…]
Very great progress has been made in the administration of Palestine and the wealth of the country has visibly increased. The opposition of the great majority of the population to the establishment of the Jewish Home has diminished, and it may be hoped that the prospects of an understanding which would be profitable to all concerned are now much more favourable.

Como dijimos, había una zona, Transjordania (actual Jordania), árabe que se independizaría en el 46 y otra, que vamos a llamar Palestina y que es en la que nos vamos a centrar. Ese ‘vamos’ es importante, a pesar de que los europeos conocemos la zona como Palestina, los judíos la llamaban Tierra de Israel y, por no herir sensibilidades, Reino Unido aceptó el nombre (cuando era escrito en hebreo) como Palestina-Tierra de Israel. Bretaña, gobernante de las olas, administra el terreno como parte de su imperio de armonía.

En Palestina convivían en ese momento dos posturas opuestas, el panarabismo (que aspiraba a un gran estado árabe en todo oriente medio) y el sionismo (que aspiraba a un territorio propio organizado por judíos, en el que, curiosamente, la rama mayoritaria sudaba un poco de la religión, es un movimiento político y no religioso, y esto es algo que a menudo se olvida). Podemos escribir ríos de tinta sobre ambas posturas, pero vamos a quedarnos con esas dos definiciones simplificadas, ¿por qué? Porque no quiero entrar en paralelismos con la actualidad. Panarabismo y sionismo siguen enfrentados y de modos muy diferentes según a quién preguntes.

Los primeros, acostumbrados a estar bajo mando otomano -y a ser mayoría- estaban pobremente organizados y opuestos al control británico, mientras que los segundos se encontraban bastante mejor integrados en el protectorado, lo que les permitía una lucha política mucho más efectiva.

Las cosas, al menos en esas fechas y para los ojos ingleses, parecían ir bien. Por un lado, los árabes poco a poco se iban acostumbrando a la vida ‘occidental’. La gente era consciente de que la situación en el fondo era bastante cómoda y que la cooperación con los británicos era positiva: hospitales, escuelas, servicios públicos…

Por el otro, en Europa vivían muchos judíos, tenían el poder económico para comprar tierras a los árabes. ¡El sionismo había encontrado un plan magnífico! Para la creación del estado de Israel, simplemente comprarían tierras (organizaciones como el Jewish Fund se encargaban de ello) creando una especie de “estado dentro del estado” de forma que, en cualquiera de los casos, hubiese un pedazo de tierra de administración judía.

The Jewish Fund did not wish to become a great landed proprietor but desired to develop a healthy Jewish agricultural population. The Arabs, on their side, were attached to the soil and would not part with their lands if they could profitably cultivate them.

The CHAIRMAN pointed out that the jews had already brought into the country between October 1917 and March 1926 nine and three-quarter million pounds. Lands were cultivated; commerce and industry were being developed. He wondered whether the capital invested in these enterprises would prove to be remunerative. Hitherto the Jewish colonies had been run at a loss, but funds from abroad had made good the deficiency.

Con todo, Palestina estaba de facto más cercano al mando judío que al árabe. La idea era que tanto judíos como árabes, mediante dos organizaciones que – se suponía – representarían a los respectivos conjuntos, entrasen a formar parte del gobierno de la región. Pero los árabes se negaron. Pongamos un poco de perspectiva aquí y más abajo profundizaré un poco en la organización de dicha propuesta de gobierno.

Durante el Imperio Otomano, los árabes eran el gobierno, mientras que los judíos no eran más que un grupo de gente que vivía allí, con escasa representación. La llegada de la laica colonización Europea, que desde nuestro punto de vista pone a todos al mismo nivel (igualité!) supone para un grupo una mejora de sus condiciones, mientras que para el otro, un perjuicio. Para los árabes (y cuando digo árabes, y esto es importante, me refiero a las esferas del poder, la gente de a pie, lo que quiere, es su pan y, en cualquier caso, no puedo entrar en sus cabezas a saber cómo piensan), entrar a formar parte de un gobierno en condiciones iguales al pueblo judío y súbditos de Reino Unido era una ofensa, para los judíos, sin embargo, un chollazo.

Así estaba la situación.
The Jews had adopted an anthem which was used in their assemblies, and officials of the Administration rose as a matter of courtesy when the hymn was played. No other official recognition had been given to the hymn.. It was never paraded as a State flag and the Administration saw no reason to prohibit its being flown like any other private emblem. There was no corresponding Arab flag, but an attempt had been made to popularise the Hedjaz State flag and to introduce an Arab hymn. The only concern of the Government in this matter was to prevent the two parties from needlessly provoking one another.

Los movimientos nacionalistas existían. Hasta ese momento todavía ‘controlados ‘. Pero ya hemos pasado el ecuador de los felices años veinte, el crack del 29 se acerca imparable y el antisemitismo en Europa está en alza. Por tomarlo como referencia, Hitler publicó Mein Kampf en 1925.

La inmigración judía hacia Palestina, ya importante a principios de los años 20, empezó a crecer muy a loco y la cada vez menor mayoría árabe comenzaba a notar las consecuencias. El nivel de vida, con esta masiva inmigración desde países desarrollados, aumentó considerablemente en muy poco tiempo, pero también el coste de la misma. Es algo que no sufrió la población agrícola pero que impactó en forma de aumento de las desigualdades (y eso es algo que sabemos bien en España).

El mundo cambiaba. El tiempo corre y no espera a nadie. El futuro es imparable y, aunque las actas de las reuniones de la Liga de Naciones dan una impresión bastante optimista, empieza a notarse el principio del fin. Vivir en el presente es un spoiler constante.

Se ha quedado buen día, ¿no?

Aunque el plan inicial era el de otorgar la independencia a los distintos territorios, las cosas de palacio van despacio. Muy despacio. A veces uno podría asegurar que están paradas así si uno mira de reojo, La Organización Sionista, temerosa de que Reino Unido no cumpliese finalmente su palabra, pasó a tomar un rol más activo en al consecución de sus objetivos. El estilo de Weizmann, presidente de la Organización Sionista en la época y futuro primer presidente de Israel, hablando de cómo los judíos poseen un régimen fiscal injusto, peor financiación y condiciones que los árabes y el derecho inalienable a seguir comprando tierras – siempre desde el respeto – ya nos da una idea de cómo va a evolucionar la convivencia en el país. Un incidente bastante ilustrativo es el ocurrido en el Muro de las Lamentaciones, en el que los judíos comenzaron a poner sillas y bancos.

En pos de la buena voluntad, el acuerdo por todos aceptado que los judíos podían visitar a placer el Muro de las Lamentaciones (de pertenencia árabe) siempre y cuando no llevasen material allí. Puede parecer una cosa bastante irrelevante, pero tiene su sutileza: el uso de un terreno como propio da derecho a reclamar propiedad y el muro (nunca mejor dicho) es sagrado:

The intervention by the police at the Wailing Wall was necessary to prevent a disturbance of the peace between Moslems, who are the legal proprietors of the site, and Jewish attendants who, contrary to long-established custom and precedent, had introduced seats and benches for the use of worshippers. The incident relates to a dispute of long standing between the Moslem and Jewish communities which, as the petitioners rightly observe, cannot be settled except by common consent.
Respuesta de la Liga de las Naciones a la queja de la Organización Sionista por la actuación de la policía. Como side-note quiero decir que esa respuesta está firmada por Lancelot Oliphant. Ya está. Solo eso. ¿Habéis visto qué nombre? Lancelot. Lancelot Oliphant.
The Executive Committee draws attention to the loss caused to the Arab population, and the violence done to their beliefs, by the drainage system and by the closing of the Mamilla cemetery, both of which measures are for the benefit of the Jewish quarters. The Administration states that the sewerage construction work has been suspended because of lack of funds, and that reasons of public health have led to the prohibition of further burials in a spot which, owing to the increase of the population, is already surrounded by buildings.

Los árabes, por su parte, también se empezaron a acercar hacia el nacionalismo. El que la organización local, por ejemplo, fuese mantenida por el gobierno británico en lugar de elegida pueblo a pueblo daba una idea de reducida libertad respecto a la situación en la que vivían bajo el Imperio Turco.  Por ejemplo, el poder legislativo recaería sobre un consejo de 10 árabes y 2 judíos. Bastante cercano a los porcentajes de población (80-20) y por tanto bastante justo. ¿No? Además parece que los árabes salían ganando, ¿no? ¿Por qué se quejan?

En el consejo había alguien más: 11 británicos (10 más el Alto Comisionado para Palestina) cuyos intereses, en general, solían coincidir con los judíos. No hay que ver ningún tipo de conspiración aquí, por supuesto, después de todo la cultura judía y la británica era la misma. Esto dejaba el poder reparto de poder en forma de un 13-12. El reparto a dedo no era ‘democrático’ per se, ya que era producto del temor de que la población mayoritaria árabe pudiese en un momento dado elegir un gobierno antisemita que echara por tierra todos los esfuerzos del protectorado, pero llevó (quizá inevitablemente) a que los árabes se negaran a participar en el gobierno de Palestina.

A particular obstacle to Jewish activities during this period took the form of a campaign to incite hatred against the Jews, instituted by a section of the Arab population, which led to disturbances and sacrifices of life and property of the Jewish community […] With time, this spirit of conflict gradually subsided, eventually to disappear

Parte del memorándum del Concilio Nacional de los judíos de Palestina. A pesar de todo, el optimismo de los delegados de la Liga de Naciones no parece en estas fechas todavía infundado.

Quiero terminar este post con un párrafo de las actas (aunque quizá esté abusando de ellos) que creo que es muy relevante. Estamos en 1926. Apenas ocho años después de que cayese el Imperio Otomano y más de 20 antes de que el estado actual de Israel naciese.

It is only necessary to read this résumé to understand the reservations made last year by the Commission and to appreciate how difficult it is from a distance to form an opinion with any great confidence on such complicated questions.  […] It will require much wisdom, much patience and much willingness to acknowledge mistakes, qualities that are rarer still in a state than in individuals.

Continuará…
*Yo, personalmente, estoy intentando no dar la vara con la colonización (que, si me preguntáis, es donde considero que se encuentra concentrado el origen del conflicto). Si esto lo escribiese, por ejemplo, un inglés orgulloso de su patria, el enfoque podría ser muy diferente

 

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Una historia de Palestina – Parte I, La Caída de un Imperio

Posted by jumax9 en 16 julio, 2014

Una Historia de Palestina:
  1. Parte I
  2. Parte II

Llevo tiempo queriendo escribir esto. Y cuando hablo de tiempo digo meses, quizá alcance el año. Es habitual que la gente tenga una visión sesgada de la realidad, conforme a su propia ideología (yo también la tengo, claro), pero el caso de Palestina va más allá de eso, no es un sesgo ni una tergiversación de la historia, es un invento colectivo. ¿Y por qué lo estoy escribiendo ahora? Porque últimamente, con lo que está pasando en Gaza, se vuelve a leer el mismo mogollón de tonterías que se lee cada vez.

Alguien me podría discutir que sí, que es un sesgo y una tergiversación, pero -desde mi punto de vista- la idea general sobre el tema está demasiado lejos de la realidad como para ser lo primero y ha nacido de un lugar completamente distinto.

La Segunda Guerra Mundial

En el imaginario colectivo, la creación del estado de Israel ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial, cuando, tras el holocausto y las persecuciones, la ONU decidió unilateralmente dar a los judíos su Tierra Prometida ofreciéndoles unos trocitos de un país que había por allí, llamado Palestina:

A grandes rasgos es esa la idea. Luego, en función de la afinidad política unos dirán que Israel empezó a invadir tierras palestinas en la búsqueda de recursos y otros que los árabes declararon la guerra a Israel y esta solo se defendió con lo que tenía a mano, ocupando el territorio enemigo como medida de defensa. Posteriormente se repitió la historia, una y otra vez, hasta llegar al momento actual.

Y, para lo que ocurrió a partir de 1948, ambas versiones son ciertas – hasta cierto punto -, pero lo que llevó a esa situación está radicalmente equivocado. Para entender el conflicto palestino hay que remontarse muy atrás. Yo me voy a quedar en 1918, cuando se disuelve el imperio Otomano. Me voy a mover solo entre la primera guerra mundial y la segunda, siempre antes de la creación del estado de Israel. ¿Por qué? Porque no quiero que esto sea defensa de ninguna postura (y aun así, la encontraréis), quiero que sea como decir “esa pared que lleváis dos semanas llamando negra, es blanca”. Y punto.

Y ahí empezaron sus problemas.

Noviembre de 1914, el Imperio Otomano, en decadencia después de 500 años, controla todavía el medio oriente. Las actuales Irán, Iraq, Egipto, Siria, Líbano, Palestina e Israel caen en su dominio. En Europa ha comenzado ya la Gran Guerra y el Imperio Otomano, hasta entonces neutral, vio con buenos ojos la alianza con Alemania. Italia, Francia e Inglaterra se estaban moviendo por el norte de África, lo cual ponía en peligro sus dominios y conseguir pellizco de los territorios rusos era una golosina a la que la Sublime Puerta no pudo renunciar.

La situación se acaba de endurecer (¡y de qué manera!) para ‘los aliados’. Hay muchas sutilezas aquí y no quiero alargar esto comentándolas todas, pero Francia y, especialmente, Reino Unido tenían mucho trabajo por delante.

Por suerte – o por desgracia – ser vasallo del Imperio Otomano no era lo más agradable del mundo, con las palancas adecuadas -y el apoyo militar necesario- tanto Reino Unido como Francia consiguieron levantar a la población árabe (a los que prometieron el oro y el… uh) y judía empujando a la capitulación e inmediata disolución.

Espera un momento. ¿Árabes y judíos? Sí. Árabes y judíos. Ambas comunidades y ambas separadas. Los judíos en ‘Palestina’ no aparecieron durante el siglo XX ni el antisemitismo es algo que inventó Hitler. Durante siglos de muy cristianas guerras, los judíos habían ido siendo expulsados de Europa, es algo que hemos estudiado todos en historia (especialmente el caso de los sefardíes) pero, ¿a dónde iban? ¿Nunca os habíais parado a pensar que todos esos judíos que desaparecían de Europa necesitaban un sitio al que ir?

Algo que está bastante dejado en las clases de historia – o al menos lo estuvo durante mis años de secundaria y bachillerato – es la historia del mundo no Europeo. Efectivamente, salieron de Europa, en oriente medio, tierra de judíos, parecía que todavía les tenían algo de cariño. Continuemos.

En 1919 en París, en aquella grandiosa conferencia que muchos consideran como origen de tantos momentos felices del siglo pasado, los territorios pertenecientes al Imperio Otomano fueron repartidos entre Francia y UK, con el objetivo de descolonizarlos. El mundo occidental tiene una hermosa tradición de meter ejércitos en oriente medio, derrocar dictadores y dejar al país sumido en una guerra civil.

Son nuestras costumbres y hay que respetarlas.

Aquí manda mi… interés socioeconómico en la zona

Llegaron los años veinte. Una época de prosperidad y amor. Conocimiento. Ilustración. Y dos países de Europa se acababan de llevar, por la patilla, las reservas de petróleo de medio mundo. Pero reduzcamos el cinismo. Cada país se llevó su trocito, le puso nombre, comenzó a administrarlo al gusto, repartió caramelos entre los habitantes para tenerlos contentos… lo típico.

Vamos a lo que nos interesa. ¿Qué pasó con la tierra prometida?

Palestina le tocó a los británicos (valiente marronaco)

Figura 1: Aquí podemos observar la hermosa capacidad humana a la hora de poner nombres.  “¿Cómo le ponemos a la zona que está más allá del Jordán?” “¿Qué tal MásAlláDelJordán-ia?”

Durante la primera guerra mundial, los británicos, en su afán por quitarse de en medio al Imperio Otomano, prometieron a árabes y judíos (por separado) que les darían un pedazo de todo lo conquistado. Eso significaba – para ellos – la independencia. Para Reino Unido tenía una interpretación algo diferente. Y luego está la Liga de las Naciones (‘antigua ONU’), que los quiere a todos por igual.

Dejo aquí el artículo que se refiere a esto porque no tiene desperdicio: http://avalon.law.yale.edu/20th_century/leagcov.asp#art22

“peoples not yet able to stand by themselves”

Que eso que os prometimos de daros tierras y tal, que sí… que ya se verá. Que en algún momento. Que no os preocupéis que estamos con el papeleo. Cuando seáis mayores, moninos.

La partición, no obstante, sí que se llevó a cabo. Una de ellas. La parte al este del río Jordán para la comunidad árabe -sustancialmente mayor – y la zona de Israel para la judía. No de forma exclusiva, claro, pero la gran mayoría de la población judía se encontraba en esa zona, así que era el reparto más lógico.

En la zona judía, sin embargo, todavía había mayoría árabe importante en esa fecha (y sacarlos de sus casas a patadas no era una opción) a la que no terminaba de gustarle la idea de que el control del estado fuese de la minoría que no le tocaba. Puede parecer una tontería, pero ellos también pensaban “¿por qué la zona árabe no es la zona en la que se encuentra mi casa?”

¿Qué os parece? Una idea genial, ¿no? Separar un territorio para los dos grupos a los que has prometido independencia, bajo férreo control militar y asegurándote de que ambos se sientan vejados. 1922. ¿Qué podía salir mal?

Continuará…

Nota: todas las imágenes han sido sacadas de Wikipedia y, a grandes rasgos, toda la información también.

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Se cruzan los caminos

Posted by jumax9 en 21 junio, 2014

Dobló otra esquina y siguió andando. Esperaba que en un día como aquel ocultarse en un pub fuese fácil, pero el caos había absorbido la ciudad mucho antes de lo previsto. En el fondo era una buena noticia, aunque ahora la obligase a seguir huyendo.

Otra esquina. La gente empezaba a inundar las calles y pronto sería imposible seguirle la pista.

Otra esquina más. Gran Vía. Se fundió con el gentío uniéndose como una más al unánime griterío. Aunque a salvo, estaba intranquila. No era la primera vez que mataba y era imposible que la encontrasen, pero era la primera vez que apretaba el gatillo contra alguien inocente.

No importaba. Se dijo. Lo hacía por un bien mayor.

Las luces ya funcionaban de nuevo en casi todo Madrid y con ello los ánimos comenzaban a calmarse. La policía había salido a la calle a pedir tranquilidad ahora que parecía posible conseguirla. Entró a un bar que parecía todavía ocupado y se sentó en la barra. En la televisión la policía había rodeado la Puerta del Sol e identificaba a todos los que intentaban salir, ordenadamente, del lugar. Por su parte la guardia civil había tomado cada una de las salidas de Madrid y se encargaba de identificar a los vehículos que intentaban escapar de la capital.

La gente estaba asustada, la ciudad había quedado a oscuras durante apenas cinco minutos y fuertes explosiones de origen desconocido habían hecho temblar el suelo. Eso había bastado para sacudir a los más de cuatro millones de almas que se encontraban allí en aquel momento.

La versión oficial, contaba el presentador, era que un fuerte terremoto había tenido lugar cerca de la capital, sin embargo reportes de otras zonas del país parecían desmentirlo.

Dejó de prestar atención a la pantalla cuando empezó a generar teorías, cada vez más absurdas, sobre el asesinato que había tenido lugar en pleno corazón de España. Había intentado ocultarlo lo mejor que sabía pero, incluso viendo esos planos torpemente recortados, era más que evidente que había sido obra de un francotirador. En menos de una hora cualquier detective, por poco competente que fuese, tendría suficiente información como para llegar al piso que ella había abandonado hacía menos de media hora.

Y en media hora más abandonaría a su suerte a la civilización tal y cómo la conocía. Dejó un billete de cinco euros sobre la barra y se marchó sin mediar palabra. La calle ahora era un completo caos de gritos y alcohol, la policía se veía desbordada y a nadie parecía importarle.

Perfecto.

Se dirigió hacia Atocha intentando no demostrar demasiada convicción, tenía todavía más de viente minutos hasta que saliese el primer AVE del servicio especial de Nochevieja.

En la estación, largas colas pugnaban por conseguir los últimos billetes para salir de una ciudad eminentemente tranquila. Miró su billete con satisfacción. Todo eso lo había generado una única bala y un par de explosivos bien colocados, no había hecho falta más para sumir a una ciudad entera en el más puro terror. Y, siendo artífice de todo ello, no tenía nada por lo que preocuparse. Todavía no.

Paseo por la estación con fingida intranquilidad hasta llegar a la sala de espera de los clientes VIP. Solo había otra persona más allí, un hombre que tecleaba arbitrariamente en su ordenador, ajeno a la que acababa de cruzar la puerta. Por supuesto, ella no se consideraría así misma como tal, no era una asesina, simplemente se limitaba a poner las cosas en su sitio para hacer de este un mundo mejor. Es cierto que, demasiado a menudo, el sitio correcto de cien gramos de plomo era el pecho de algún político, traficante o dictador. También era cierto que era la mejor en lo que a recolocación de metales se refería. Pero no era un asesinato. O al menos no un homicidio. Nunca mataría a quien considerase humano. No hasta esa noche.

Miró al infinito. El reloj de la sala anunciaba un retraso de algo más de los quince minutos debido a los cortes de luz. Curioso, se había asegurado de que las líneas de tren no se viesen afectadas. Suspiró.

Le era fácil racionalizar lo que había hecho esa noche. Sabía perfectamente que el haber despojado de su humanidad a sus anteriores trabajos no los hacía menos persona. Al final todo se resumía en lo mismo: un bien mayor. El resto eran solo palabras huecas que se repetía para sentirse mejor consigo misma. Y ahora tenía que centrarse en vigilar que, efectivamente, fuese un bien mayor, sin convertirse en el tipo de monstruo que detestaba. Pero, ¿tenía algún sentido? Acababa de pasar por un control de seguridad con suficiente armamento como para secuestrar un par de aviones, desde el patio de su casa. Y, si todo salía según lo previsto, después de esa noche solo quedarían cuatro personas por encima de ella con la capacidad de juzgar sus acciones. Cuatro personas que dependían inevitablemente de su habilidad.

¿Cómo se puede fallar si no hay nadie con la capacidad de juzgar un fallo como tal?

La megafonía empezó a sonar, llamando a los pasajeros a subir al tren y disculpándose por unas molestias que, evidentemente y como todos podrían comprobar, no habían sido culpa de ellos. A diferencia de la sala VIP, la entrada al tren estaba rodeada de gente agitando sus billetes.

Esperó pacientemente a que la cola disminuyese y se acercó. Dos guardias de seguridad la examinaron con la mirada, como hacían con el resto del tren. Esa noche todo el mundo era culpable.

A pesar de la cantidad de gente que intentaba entrar (y posiblemente a causa de ello), el vagón no había llegado a llenarse. A su alrededor un par de asientos dobles se encontraban todavía medio vacíos cuando el vehículo se puso en marcha.

– ¿Le importa que me siente aquí? – Preguntó un sacerdote, a juzgar por su alzacuellos.

– No, sin problemas. – contestó Lairen. Había algunos sitios libres, pero huir junto a un miembro de la Iglesia no parecía mala idea.

– Gracias – respondió risueño. – Nada de esto hubiera pasado si todo el mundo fuese tan amable como usted. Me llamo Ramón.

– Lairen – Dijo estrechándole la mano y evitando una sonrisa que había estado a punto de formarse en sus labios. El sacerdote continuó mientras el tren ganaba velocidad camino de Ciudad Real.

– Cuando vine a Madrid a pasar la Navidad no esperaba encontrar este tipo de ambiente pecaminoso. ¡Drogas y alcohol! Creo que usted es la primera persona serena con la que puedo mantener una conversación esta noche.

– No estoy libre de pecado – confesó Lairen, con cierta sorna que el sacerdote no supo captar.

– Por supuesto, por supuesto – la disculpó – nadie lo está. Pero al menos no retoza en el pecado como otros jóvenes.

La joven miró por la ventana, preguntándose si echarse a reír a carcajadas sería una buena idea. Mientras, la megafonía recordaba a los pasajeros que paraban en Ciudad Real.

– Yo me apeo aquí. Un placer, señorita. – el cura hizo una reverencia y se apresuró a bajar del tren. Al mismo tiempo un niño y una niña, de unos doce o trece años, subían al vagón.

– ¿Estás segura de que estamos haciendo bien? – Preguntó él, vestido con lo que parecía un pijama. – A mí todo esto me parece muy raro.

– Por supuesto que sí – respondió la niña. Iba vestida con una gabardina y llevaba un móvil en la palma de una mano y una lupa en la otra. – Tengo Evidencias.

De alguna manera la forma de hablar de la pequeña llamó la atención de Lairen que los observó mientras se sentaban en uno de los asientos dobles con mesa junto a una pareja que también los analizaban con interés y que entabló conversación con ellos en el momento en que se acomodaron.

El tren volvía a ponerse en marcha y Lairen aprovechó la comodidad de la soledad para dormir durante el camino que le quedaba por delante. El día siguiente podía ser el lunes de la semana más larga.

—————————–

Si escribo mientras estoy muerto de sueño genero contenido. No es que sea algo recomendable en cuanto a calidad de escritura, claro, pero escribir las cosas en plan “pautas del primer borrador” no me parece que sea mala idea para nada.

Por supuesto, esto sigue la serie de historias de aquí, aquí y aquí. Y me planteo seriamente ponerle de título “Historias a las dos ante meridiem” por el patrón que me traigo al escribirlas…

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El espectáculo debe continuar

Posted by jumax9 en 5 junio, 2014

Héctor escribía en su diario desde el balcón de su habitación. Situado en el segundo piso de la casa y con vistas hacia el norte, la capital se alzaba orgullosa ante él. Era una vista que le reconfortaba, el manto de luz de los altos edificios intentaba comer terreno a un cielo estrellado, por suerte vivía a suficiente distancia como para que el cielo resultase vencedor. La pequeña zona en el horizonte que la contaminación lumínica reclamaba para sí nunca llegaría a retar a la luz de las estrellas, igual que la humanidad nunca llegaría a amenazar el dominio sobre el mar.

Cerró la tapa del diario, bajó con cierto esfuerzo de la silla para no hacer demasiado ruido y salió de su habitación. En el piso de abajo todavía se escuchaban voces, algunas inconfundiblemente de la televisión. Sus padres lo habían mandado a dormir solo media hora antes, así que era posible que todavía estuvieran bebiendo y bailando junto a sus familiares. No le incumbía, siempre le habían aburrido las reuniones de fin de año y como ni siquiera soportaba las uvas, siempre se acostaba antes de las doce. Miró el reloj del pasillo, quedaban menos de diez minutos para las doce.

La puerta del baño estaba cerrada y, a juzgar por el ruido, había alguien dentro. No tardaría mucho, pensó Héctor, así que volvió a su habitación, con la intención desde acechar el pasillo desde su cama, esperando a que el baño se liberase.

Para no perder el tiempo fue preparándose para dormir. Salió al balcón e introdujo la mesa y la silla, colocando ambas en el centro de la habitación.

Podía llover en cualquier momento, aunque a juzgar por la cantidad de estrellas no debería haber muchas nubes.De hecho, había demasiadas estrellas en ese momento.

Al mirar hacia el frente la contaminación había claramente perdido la batalla. La ciudad estaba completamente oscura y las estrellas dominaban cada ángulo de visión. No era así minutos antes. Era un espectáculo admirable y sobrecogedor.

Absorbido por la imagen no se dio cuenta de que lo llamaban desde la puerta de la habitación

– ¡Héctor! ¡Ha ocurrido algo!

Saliendo de su estado de conmoción corrió escaleras abanos junto a su tío (o al menos creía que era su tío, se perdía muy pronto entre tantos familiares). Desde su balcón Madrid había vuelto a despertar, lentamente. Mientras las luces se encendían paulatinamente desde la televisión solo llegaban gritos.

Las campanas ya habían dado más de doce toques y no parecía que se estuviesen planteando parar.

—————————-

Por supuesto, es continuación (más bien contemporáneo a) esto y esto. Debería ponerle una etiqueta, a modo de título, ya que en algún momento meteré trozos de otras historias (estos fragmentos también están troceados).

Los otros dos anteriores (especialmente el primero) tuvieron un proceso de refinado que creo que no es sostenible. Quiero decir, en el mejor de los casos sigue siendo un “primer borrador” (de algo inconcluso), así que he decidido ir poniendo por aquí trozos tal y como los escribo* para:

a) Acostumbrarme a que me lean -me da vértigo, la verdad, pero me gusta que me lean-

b) Por si alguien quiere comentar o criticar (o, por qué no, comprar los derechos y llevar la historia al cine, 50-50)

Principalmente lo primero, porque esto solo lo leen tres o cuatro personas que sepa (y de más o menos confianza) pero al dejarlo aquí puesto estoy expuesto a que cualquier alimaña entre desde, por ejemplo, twitter.

PD:  Que el niño se llame Héctor ha sido una decisión muy de última hora que no descarto cambiar en un futuro.

PD2: La última frase está ahí solo para darle sentido al título. Pero al final me ha gustado.

* Tampoco tal y como los escribo del todo. Porque luego me encuentro que he escrito “De hechó”, con tilde, y nadie me ha denunciado por ello. La cantidad de palabras que dejo a la mitad cuando escribo a boli también es digna de estudio.

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Los Cien Millones de Muertos del Comunismo

Posted by jumax9 en 10 abril, 2014

Iósif se despertó sobresaltado en su cama. Había estado lloviendo el día anterior y el agua todavía resbalaba por los cristales de su habitación. Suspiró y se levantó bruscamente, mirando de reojo el despertador. Apenas pasaba de las doce. Volvió a suspirar.

Embutidos sus enormes pies en peludas alpargatas que recordaban vagamente la figura de un conejo¹ y con la bata fuertemente atada para ocultar su incipiente barriga, salió al pasillo, guardándose en el bolsillo de la bata el gorro rojo con el que solía dormir.

No podía ser, después de tanto tiempo.

El suelo se agitaba bajo sus pies. No había duda. Podrían al menos haber tenido la decencia de avisarle.

– ¿Estás seguro de esto, Vlad?

– Joe, killo, Carlos, ya lo hemos hablao. Es ahora o nunca. Está to preparado.

El viento susurraba a través de los naranjos del pequeño patio. En el suelo del mismo dos hombres, todavía en pijama, pintaban en el suelo una estrella de ocho puntas.

– Pues estoy seguro de que eran cinco.

– Tequiyá, cabesa. Que eran ocho, tú harme caso.

Iósif escuchó la conversación desde la cocina, uno de sus compañeros había hecho la comida típica de su país esa noche y tirar aquel pollo con almendras era un crimen de guerra, el ritual podía esperar.

Cuando hubo terminado de comer se atusó el bigote y se cuadró para salir al patio, estaba algo molesto porque hubieran empezado sin él, pero el estilo era importante.

– ¡Hombre! ¡El cara hierro! – Gritó Vladimir cuando vio aparecer la figura en la gran puerta que daba paso al salón principal. – Buenos días te dé dios.

– Menos humos.

Las alpargatas de suela desgastada bailoteaban una desagradable melodía sobre el barro del patio, hundiendo al conejo rosa a cada paso y tiñéndolo marrón.

– El número de puntas no es importantes – dijo Iósif, dirigiéndose a nadie en particular. – Es una forma de centrar nuestras fuerzas.

– Es una excusa, ¡te lo dije! – Exclamó Carlos dejando caer la tiza con la que estaba pintando e irguiéndose junto a sus dos amigos. – ¿Qué iba a tener que ver un trozo de tiza robado de un colegio con extraás magias arcanas cuyo alcance claramente desconocemos?

Con un gesto Iósif pidió silencio. Las vibraciones se hacían cada vez más fuertes.

– Sea como fuere, ha funcionado – sentenció.

Carlos sonrió de oreja a oreja.

– He de confesar que no lo esperaba. Cuando lo ideamos parecía tan absurdo. Tan siniestro.

– Killo, no cantes victoria todavía. – Vlad parecía más animado por momentos, el tipo de ánimo que haría perder a alguien normal seis puntos del carné de conducir y ganarlos en alguna extremidad. – Tenemos que terminarlo. Vamos al centro.

Se colocaron en el centro de lo que intentaba ser una estrella (pero que, igual de generosamente, podía ser considerado un pato de peluche), mirando hacia el cielo y uniendo las manos.

– Skvoz grozi siyalo nam solntsie svobodi – dijeron al unísono mientras la luna parecía concentrarse en deslumbrarlos sin piedad – Na trud i na podvigi nas vdohnovil!

El suelo comenzó a sacudirse con mucha más fuerza que antes. Carlos perdió el equilibrio y cayó al suelo, de bruces contra un pequeño matorral que habría jurado que antes no estaba. Iósif y Vlad se agarraron a dos ramas de árboles cercanos. Muy cercanos.

– ¿Ha funcionado?

– Sí… – el alemán seguía tumbado en el suelo, temblando, su tez tan blanca como la mano que, como un hongo en primavera, había aparecido frente a él.

Pronto, el dueño de la extremidad siguió a su avanzadilla de reconocimeinto y el pequeño arbusto se elevó un metro setenta y cuatro sobre el suelo entre gruñidos y rugidos. Se agachó a recoger la mano y se la colocó con un ágil movimiento. Una vez sacudida la tierra de encima desveló una armadura plateada, del mismo color que su piel y ahora dolorosamente oxidada.

El animado cadáver se inclinó y arrodilló, usando su propio brazo como espada, como un maravilloso anacronimso medieval.

– Mi nombre es León, para servir a usted y a la patria.

Carlos y Vlad miraron a Iósif con suspicacia.

– ¡Os juro que no recordaba haberle metido aquí! – Se dirigió con vehemencia al ente postrados ante él: – ¡Levanta! Tenemos un mundo que conquistar.

——————————————-

La verdad es que esta es una idea que me venía rondado desde hacía tiempo. Siempre se oye hablar de los malvados comunistas y sus cien millones de fiambres, y todos sabemos qué hacen los villanos con los ejércitos de muertos, ¿no?

Aunque con la proliferación absurda del género zombie que se ha venido dando en los últimos años esto lo pueda parecer, nada más lejos de la realidad. La cosa iba más por el camino de La Momia (que vale, que aunque tenga voz y una bella armadura, el joven Trotsky un poco zombie sí que es… y posiblemente huela a gastado, pero no es un zombie al uso).

Por cierto, ¿recordáis aquel relato de nochevieja? Esto ocurre menos de un cuarto de hora más tarde²

PD: Que Lenin hablase como un cani de Los Pajaritos es algo que me hizo mucha gracia al escribirlo. Reconozco que visto en retrospectiva, lo mismo que fuesen las dos de la mañana ayudó, pero en honor al Juma del pasado (¡Nunca te olvidaré!) lo he dejado intacto.

¹ Aunque tres años antes podía haber sido cualquier otro animal

² Eso sí, no lo escribí pensando en ello, pero cuando lo terminé dije “hala, ya tengo secuela, qué listo que soy” y me di un besito a mí mismo.

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Lorca y el cancionero de guerra

Posted by jumax9 en 21 febrero, 2014

He decidido hacer una entrada digna de un Goya: voy a hablar de la guerra civil.

Siempre me ha parecido muy interesante, a la hora de estudiar cualquier tema, leer lo escrito por la gente que lo vivío, mientras lo vivía. En retrospectiva las ideas pueden cambiar y a menudo el análisis es más cuidado, pero lo que piensan los protagonistas en caliente es esclarecedor. Hay material de sobra sobre la Guerra Civil escrita durante (de uno y otro bando) y muy, muy interesante. Y también canciones. Muchas canciones.

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Lorca, republicano en lo social y seductor en lo económico

Voy a empezar por una de las primeras que apareció, en 1936: El tren blindado, compuesta sobre Los Contrabandistas de Ronda, de¹ Federico García Lorca, el mismo verano que este murió, posiblemente a finales del mismo (así que imagino que no llegaría a escucharla).

Normalmente se asocia la Guerra Civil con Franco y el franquismo, pero lo cierto es que eso no llegó hasta algo más tarde. En un primer momento Franco solo era otro de los generales que se había levantado y las primeras canciones hablan, de hecho, de cuatro generales. Esta segunda no es más que una versión de Los Cuatro Muleros, también de Lorca (¿es posible que esta llegase a escucharla antes de morir? No sé si fue anterior a la del tren) y que, cuando avanzó un poco más la guerra (finales de 1936, Franco está a las puertas de Madrid con regulares y legionarios) se convirtió en la archiconocida Puente de los Franceses.

Pero no fue la única canción que evolucionó en aquella época, la guerra empezó a centrarse en Madrid como todo lo que ocurre en España y en la zona sublevada Franco ya había dado su coup d’État particular dentro del bando sublevado, y, en el patio de un convento, el pueblo madrileño, mezcló el tren blindado con el vito² en el Quinto Regimiento³.

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Francia, 1947

Como curiosidad, sobre algunos de los militares dedicados a la defensa de Madrid que se nombran en la canción (Lister, El Campensino, Galán, Modesto y Carlos) dijo Azaña (viendo el percal) que:

En las grandes unidades hay, por jefes supremos, gente improvisada, sin conocimientos. El Campesino, Líster, Modesto, Cipriano Mera… que prestan buenos servicios, pero que no pueden remediar su incompetencia. El único que sabe leer un plano es llamado Modesto. Los otros, además de no saber, creen que no lo necesitan. Menéndez ha visto cómo entregaban al Campesino un plano de la situación y sin mirarlo siquiera lo extendió sobre la mesa, con el dibujo hacia abajo, para que sirviera de mantel. A Modesto, jefe de división, le enviaron de ayudante a un coronel del ejército. Modesto, cuando lo vio, descolgó el teléfono: “Si no me quitáis ahora mismo de aquí a este coronel, dejo el mando.”

Y bueno, ya sabemos cómo terminó todo⁴.

Y no solo en el bando republicano se usaron canciones compuestas por Lorca, el estribillo de Tomala sí un día,cantada en el frente ruso por aquellos que lo mataron, me recuerda mucho al de su versión de La Tarara. Aunque se supone que la música original es italiana (pero no he podido encontrarla, así que me aferraré a mi teoría desquiciada de La Tarara hasta que alguien me demuestre lo muy equivocado que estoy).

Ps: Dudaba si añadir a otros autores, como Antonio Aparicio (Los Campesinos) o hablar de Ernst Busch, pero al final decidí dejarlo en solo Lorca, porque ya era relativamente extensa la entrada y tenía vídeos para aburrir. Quizá en el futuro.

Bonus Track

(Estas son las que yo conozco. ¿Habrá más? ¿Habrá muchas más? Quién sabe, quién sabe)

¹ Bueno, creo que no es ‘suya-suya’ y está basada a su vez en una canción popular anterior.

² De nuevo, no es suya. Era una canción popular andaluza a la que él le puso guitarra, algo muy típico.

³ En ese momento el resto de generales o bien habían perdido poder (como Cabanellas y Queipo, por no ser del círculo de amigos del popular⁵ líder) o bien ya estaban en el corral de los callados (como Mola⁶). Esa es una posible interpretación. Hay otra versión que en lugar de “Franco se va a paseo” dice “Vamos al tiroteo”. No estoy seguro de que ambas canciones se cantasen ambas a la vez o que la que he puesto (que es de Serrat, fan que es uno) fuese una evolución posterior a la guerra.

⁴ Lo cierto es que en realidad aguantaron lo suyo, si en vez de ser tan “inútiles” hubieran sido gente entrenada y con experiencia a saber qué hubiese pasado.

⁵ Jojojojo.

⁶ ¡Cómo mola!⁵

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¡Más paro, por favor! – Sobre ciencia ficción

Posted by jumax9 en 19 enero, 2014

Quiero comenzar esto haciendo un importante ‘disclaimer’: mis conocimientos de economía son, cuanto menos, limitados. Lo sé. Pero aquí hablo de un mundo imaginario, parte de un relato de ciencia ficción. Este post es una justificación, si queréis, de que la posibilidad existe. Y puede que la idea tenga importantes fallos, por eso la escribo aquí.

En cualquier caso, he intentado suplir esa carencia, me he tomado la molestia de leer un poco sobre neoliberalismo (o liberalismo a secas, o capitalismo marrullero, como queráis llamarlo) en el que vivimos, sobre cómo ha evolucionado, sobre cómo puede evolucionar, pero soy plenamente consciente de que es muy poco. ¡Poquísimo! Y también soy plenamente consciente de que la mayoría de la gente que opina no se ha tomado ni esa pequeña molestia. Y opinan. Verdaderas burradas (todavía me tiene que explicar alguien las ventajas de que España se salga del euro sin hacerme llorar). Así que ¿por qué yo no?

Y mi opinión, económicamente poco fundamentada, es la siguiente: ¡Los parados son el camino! ¡El paro debería medir la riqueza de un país¹! ¡Toma ya!

¿Y por qué? Porque si hay más gente que trabajo para repartir significa que, repartiendo bien trabajo y riqueza, todos podríamos ser muy felices, con nuestras necesidades cubiertas.

arcoiris

Bien, espero que en este punto, que así dicho, os suene a una burrada. Porque lo es. Sí, sé que suena bonito en el papel. Eso y el mundo de las hadas. Pero es una burrada.

Sin embargo lo estoy diciendo totalmente en serio, me explico:

Vivimos en una época que, tecnológicamente, avanza a un ritmo vertiginoso (no al que a mí me gustaría, pero he de reconocer que es bastante rápido) y sin embargo todavía escuchamos a gente doblarse de dolor ante la posibilidad de que una máquina haga su trabajo: ¿y yo qué como? Se pregunta.

Y más de uno pensará: “Pobre hombre, lleva razón”.

¿Y si no la lleva? Imaginad el siguiente escenario (el primero que lo llame utopía se sale de la habitación, al que lo llame quimera le tiro un ladrillo):

Un mundo en el que se genere la energía suficiente, diariamente, como para suplir un tren de vida europeo en todo el mundo (abajo, al final de la página, los ingenuos cálculos al respecto). En el que se produzca la suficiente comida para nutrir, diariamente, a siete mil millones de almas. Vestirlos. ¡Y en el que la necesaria fuerza de trabajo serían robots!

Bien, en un mundo así, el paro sería una bendición. El trabajo solo sería una manera de conseguir ciertas ventajas respecto a un nivel de vida más que aceptable (no usarías tu dinero para comer, pensad en un mundo en el que lo más pobre que alguien puede ser es ‘nivel mileurista español’) de forma que hacer un trabajo menos agradecido te siga reportando cierto beneficio (así, si no eres útil para la sociedad, solo podrás vivir dignamente hasta el final de tus días, qué putada).

Y, por cierto, dejadme adivinar, la mayoría de gente trabajaría por gusto. Por hobby. Después de todo, el trabajo por necesidad habría desaparecido.

Por supuesto, problemas (como el que traería el aumento de población) tendrían que estar controlados de forma férrea por el estado. Estado que además actuaría de empresa madre, una suerte de socialismo asentado sobre la tranquilidad de un ilimitado suministro de recursos.

“¡Pero y si en un momento dado es necesario realizar un trabajo que realmente nadie quiere!”

Habrá que obligar a gente a hacerlo. Pero recordad, hay mucha más gente disponible que trabajo, no es lo mismo tener que cargar durante un kilómetro con una piedra que solo tener que cargarla durante diez metros.

“¡Pero has dicho obligar! ¡Obligaaar!”

No es lo que estamos discutiendo aquí. Hablo de si es, o no, una posibilidad real, no de si la gente va a estar más triste o feliz y, en cualquier caso, no de trata de un problema del sistema por sí mismo, sino de la gente que lo compone. Sinceramente, mi confianza en la gente es nula, no sé cómo superar eso, pero no me preocupa demasiado porque tampoco creo que lleguemos a esta situación por culpa de, sí, lo habéis adivinado, la gente².

Como ya he dicho nada más empezar el post, mis conocimientos económicos son limitados. Sí, en este caso concreto hablo de un socialismo de estado y una economía planificada, pero recordemos que hablamos de una situación de ilimitados recursos. ¡A saber cómo se autoregularía el mercado (¡los mercados, hic sunt dracones!) en un caso así! Es algo que no me concierne para lo quiero.

Por si no se ha notado todavía, lo único en lo que quiero hacer hincapié: es algo posible³. Os lo he demostrado con unas extrapolaciones (que me he sacado de la manga y tienen el rigor científico de un ladrillo, lo sé) para el caso de la energía y el alimento.

En ningún momento he hablado, por cierto, de los recursos minerales, pero eso no es problema -en mi mundo imaginario. Tenemos todo un sistema solar a nuestra disposición. Si hace quinientos años los barcos tardaban meses en traer el café desde América, hoy podríamos tardar incluso menos tiempo en traer helio desde la luna.

Por supuesto, el escollo más importante a salvar para que esto sea medio posible es: la gente.

Siete mil millones de personas que ni siquiera se llevan bien y que son conservadoras hasta para cocinar con gas. Convencerlas para que hagan algo en conjunto que implica cambiar radicalmente su modo de vida. Soy un poco pesimista.

El germen de este post nace de un relato de scifi que empecé medio febril hace ya un tiempo y una conversación que tuve con un amigo hace unos días. (Y aun así, está feo que yo lo diga, tiene más respaldo con la realidad que las editoriales de según qué periódico). No sé qué validez tendrá en el caso estrictamente real (La Tierra y ahora) pero en un planeta ficticio con una sociedad que se ha estructurado así desde un principio, es más que posible.

Ps: Es posible que haya pasado cosas por alto dolorosamente obvias, a lo “has olvidado que Júpiter está fuerte estos días y su influencia hace que eso que dices no funcione” y bueno, estoy intentando perfilar lo mejor posible el mundo en el que transcurre el relato, dejar el mínimo número de cabos sueltos. Cualquier apunte en ese sentido sería de agradecer.

Pss: También he pensado en un sistema bastante democrático para esto (que también es importante, si el estado controla la economía) con el que me he quedado muy contento, pero ese sí vale solo para este caso en concreto y ya será objeto de otra entrada. Quizá.

¹ O de un planeta, que es el caso.

² A mí dadme un Zeppelin, que viva yendo de aquí para allá. Ganándome la vida llevando pasajeros a los que no tenga que ver la cara, y, cuando os hayáis decidido a hacer las cosas bien, me llamáis.

³ Y bueno, también puede que el post sea una defensa de un modelo de estado determinado, con unas tecnologías determinadas. Puede. No digo que no. Pero joder, quiero poder convertirme en un cyborg cuando tenga cuarenta años.

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Datos:

Energía: He usado datos de 2008, para ver que un escenario en el que las necesidades energéticas de un mundo con una población como el que tenemos actualmente no es necesariamente un imposible físico:

El consumo anual eléctrico de la Unión Europea (podemos asumir graciosamente que es donde mejor se vive en el mundo actualmente) es de 20400 TWh, lo cuál nos deja un consumo de 40821 kWh por persona (nótese el salto de unidades). Asumiendo un planeta de 7000 millones de personas con la calidad de vida de la unión europea, debemos pensar en un gasto de 285700 TWh. Es poco más del doble del consumo actual mundial. Seamos generosos entonces, después de todo, el mundo que imagino está totalmente mecanizado. Doblemos ese consumo: 564000 TWh

¿Cómo hacemos frente a esa demanda? Ahora mismo tenemos muchas formas de conseguir energía, pero voy a suponer¹ que hemos llegado ya a la fusión nuclear generalizada y que estos reactores producen exactamente la misma cantidad de energía que los reactores de fisión actuales (y aquí estoy siendo conservador, ya que podríamos esperar más ganancias de ellos).

Ahora mismo hay 439 reactores nucleares en el mundo, para una producción de energía de 2658 TWh (un 2% de la energía consumida), harían falta, para satisfacer las necesidades energéticas del mundo entero: ¡90.000 reactores! ¡Hala, una pasada!

¿Pero lo es?

No he conseguido encontrar el número de centrales eléctricas existentes por todo el mundo, en algún sitio tienen que estar, pero al menos en USA existen unas 20.000 (de las cuales solo 7000 están en funcionamiento actualmente) así que no es algo descabellado pensar en unas 100.000 centrales a nivel mundial.

(y recordad, he doblado el consumo de forma artificial por si alguien me dice “ese mundo consumiría mucha más energía”, usando los datos de consumo ‘reales’, el objetivo es más que alcanzable)

Comida: Reinventar la rueda es un poco tonto, y este artículo explica un poco cómo la cantidad de alimento generado es suficiente _ya_ para nutrir a toda la población…

http://www.gardeningplaces.com/articles/global-food-crisis.htm

… sin tener en cuenta la comida que hemos de dar a los animales. Lo mismo que hemos dicho para las centrales nucleares se puede aplicar aquí, este incremento en la producción vegetal (y animal) no tiene que ser un problema _por sí mismo_. Recordemos que hablamos de ciencia ficción, es, por tanto, algo que está dentro de lo posible.

Si alguien se me pone ecologista, por favor, que me explique qué problemas ve en esto (porque alguna razón tendrá, algún argumento y no vale decir que los transgénicos están en manos de multinacionales, en este escenario no hay multinacionales). Otro día explicaré porque los problemas de las nucleares no son inherentes de las nucleares sino de la gente.

¹ Creedme, sé que tantas suposiciones quitan credibilidad a lo que digo. Pero se trata de ciencia ficción, con probar que no es _físicamente imposible_ me sobra ahora mismo.

Fuentes:

http://www.worldcoal.org/resources/frequently-asked-questions/

http://web.archive.org/web/20080303234143/http://www.uic.com.au/reactors.htm

http://www.industcards.com/ppworld.htm (fotos)

http://reliefweb.int/report/world/fao-statistical-yearbook-2013-world-food-and-agriculture

http://ccafs.cgiar.org/bigfacts/global-food-demand/

http://faostat.fao.org/site/567/DesktopDefault.aspx?PageID=567#ancor

(wikipedia)

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¡Y ahora, los cuartos!

Posted by jumax9 en 31 diciembre, 2013

— ¡Y ahora, los cuartos!

El televisor empezó a relatar la misma cantinela que, una y otra vez, había hecho escuchar a generaciones enteras. Cada treinta y uno de diciembre, sin faltar nunca a su cita anual. ¿Cómo era posible que nadie lo hubiese pensado antes? ¡Era demasiado obvio!

Una poderosa lente le permitía ver claramente la Puerta del Sol, a casi un kilómetro de distancia, y sin necesidad de usar sus gafas. El punto perfecto para dominar Madrid. Miles de personas estaban allí reunidas, celebrando que un minuto en concreto, de los más de quinientos mil que tiene el año*, era diferente a todos los demás. Miles de personas ilusionadas porque empezaba una nueva colección de segundos, días, semanas y meses, exactamente igual a la anterior.

Pero hoy sería diferente. Hoy, por fin, tendrían un motivo para diferenciar esa última campanada. Esa campanada que conmemora que, en esta franja horaria en particular, se está despidiendo un año y dando la bienvenida a otro nuevo. En el fondo se lo tendrían que agradecer. Los que quedasen.

Por la televisión habían empezado ya a sonar por fin las doce campanadas. El presentador, enfundado en una capa vampírica intentaba tragar uvas al son de las campanas sin atrangantarse, solidario con el resto del país.

Acarició el gatillo.

Suspiró.

Con la mano que le quedaba libre se acarició su enorme melena rubia antes de afianzar de nuevo el arma.

Ya no se podía echar atrás. Un simple movimiento. Un dedo flexionado. Un acto sin importancia ninguna que sería el pistoletazo de salida de algo mucho más grande: cuarenta millones de almas con su atención fijada en único punto. Algo extremadamente sencillo, si se escogía el momento adecuado.

El sonido de un disparo se escuchó entre sus manos. Los gritos empezaron a llegar a través del televisor.

Había acertado de lleno.

El presentador, apuesto galán, yacía en el suelo. De su capa brotaba una mancha carmesí que amenazaba con cubrir el plató por completo si no se hacía algo pronto. Y se hizo. La emisión se cortó. Ahora solo quedaba esperar.

Empezó a recoger su instrumental con cierta tranquilidad, todavía pasarían algunas horas hasta que se organizaran y fuesen capaces de llegar hasta aquel ático. Y cuando lo hiciesen no encontrarían a nadie. Y a nada.

Toda España estaría ahora mismo mirando hacia Sol. ¡Qué ironía! ¡En mitad de la noche! ¡Y lo que no sabían es que tampoco habría sol la mañana siguiente!

Guardó las piezas del rifle en la maleta con la que había entrado en la casa y cerró la puerta con llave tras de sí.

Su trabajo había terminado. Ahora era el turno de otros. Los verdaderos directores de la orquesta que ella acababa de presentar.

——————————————-
¿Y quienes son esos verdaderos directores? ¡Chan, chan!

Lo dejo a la imaginación. Pensé en hacerlo más místico, a lo “40 millones de almas fijadas en un punto, Cthulhu, Azazoth, ¡despertad!” (lo reconozco, era mi idea inicial, por eso lo de que la mayoría no verían la luz del día siguiente). Pero se le puede dar un toque más español “todo el mundo despistado, venga, golpe de estado”.

O publicidad viral de un nuevo dentífrico. ¡Lo que prefiráis! Me gustó cómo se quedaba así cortado, pero aquí tenéis un trocito que iba algunos párrafos después de ese final:

—–
— El disparo se produjo desde aquí.

El acompañante del inspector se agachó para medir el hueco que había quedado entre el polvoriento suelo del ático. Casi un metro ochenta de asesino, más lo que el rifle pudiese medir. Efectivamente, desde la ventana se podía ver a lo lejos la Puerta del Sol.

— Un disparo certero. Limpio…

Sonó un teléfono.

— Inspector Ramírez. Es para usted. Malas noticias…

La cara de Juan José Ramírez, treinta años de servicio, nunca había conocido un cambio de color tan súbito y repentino. El blanco sucio de la pared, manchado por la humedad y el polvo de los años empezó a vibrar, envidioso de la pálida fez del inspector.

—–

* 525600 si el año no es bisiesto, añadid 1440 minutos en caso de que lo sea.

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El dilema del buen indígena

Posted by jumax9 en 8 diciembre, 2013

Un pequeño ejercicio mental:

Un niño nace en una familia pobre, muy pobre. Los padres no se pueden ocupar de él, no porque no lo quieran, sino porque no tienen tiempo. Ambos pasan el día fuera, ocupándose de distintos asuntos, para tener algo de comida que llevar a casa, sin embargo el pobre muchacho apenas si puede hacer una comida al día (¡cuando la hace!). Vive expuesto a bastantes enfermedades porque las condiciones de higiene no son, digamos, las idóneas.

Posiblemente tenga que empezar a trabajar desde muy tierna edad ¿diez? ¿doce? años si quiere hacer una comida diaria, sus padres no pueden ocuparse de él toda su vida después de todo. Vida que no tiene visos de ser muy larga.

La esperanza de vida de este niño es de unos treinta años. ¿Deberían intervenir los servicios sociales? ¿Debería la sociedad hacer algo?

¡Cambiemos radicalmente la situación!

Un niño nace en una tribu, más o menos alejada de todo lo que huela a civilización. Los padres no se pueden ocupar de él, no porque no lo quieran, sino porque no tienen tiempo. Ambos pasan el día fuera, ocupándose de distintos asuntos, para tener algo de comida que llevar a casa, sin embargo el pobre muchacho apenas si puede hacer una comida al día (¡cuando la hace!). Vive expuesto a bastantes enfermedades porque las condiciones de higiene no son, digamos, las idóneas.

Posiblemente tenga que empezar a trabajar desde muy tierna edad ¿diez? ¿doce? años si quiere hacer una comida diaria, sus padres no pueden ocuparse de él toda su vida después de todo. Vida que no tiene visos de ser muy larga.

La esperanza de vida de este niño es de unos treinta años. ¿Deberían intervenir los servicios sociales? ¿Debería la sociedad hacer algo?

PD: Iba a poner un par de aclaraciones aquí para el par de quejas que podáis tener, pero si nadie gruñe menos que me esfuerzo. ¡Win-win!

PD2: “¡Demagogo! ¡Imperialista! ¡Colonialista! ¡Guapetón!” Meh. No he dicho en ningún momento que haya decidido una respuesta. A ninguna de las dos preguntas. Pero sí. Probablemente. 😦

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De nazis, socialistas, churras y merinas.

Posted by jumax9 en 7 noviembre, 2013

Reconozco que en este mundo de los interneses, de vez en cuando, me gusta navegar por lugares muy oscuros, y en alguno de esos cuandos se encuentra uno verdaderas perlas.

Lugares muy oscuros. Los verdaderos reductos de la derecha más rancia. Lugares como méneame.

Y es que una de estas recurrentes perlas no es otra que la tan manida, “apañá” y solicitada frase que, recogida de la manera más general posible, viene a ser:

“Oiga, señor, no se olvide de que los nazis eran socialistas, mire, mire usted, lo dice claramente en su nombre: nacional-socialista.”

Pronunciar esta frase en voz alta (o escribirla en cursiva) suele venir acompañado de un suspiro de victoria. Después de todo, ¿cómo no voy a llevar razón? Mi argumento es infalible.

Y lo peor de todo es que esto no se queda ni en Internet, nido de vagos y maleantes, ni en los que profesan un odio absoluto hacia el color rojo, no. Esa misma frase se puede oír en cualquier sitio y la puede pronunciar gente de cualquier color. Sin ir más lejos a los tertulianos (esa especie independiente) les mola mucho.

Imagen

Aquí podemos ver a César Vidal sintiendo el aura de poder que confiere la frase de marras.

Y no es para menos, oye, qué sensación de poder, qué nivelazo.

Y qué huevazos.

Pero lo peor es la gente que se dedica a señalar el montón de diferencias entre nazis y comunistas, que es algo así como “soy idiota y me gustaría demostrártelo”.

¿Pero a nadie le chirría?

Para que os hagáis una idea del nivel, es como si alguien se acercase a un león y le dijese, ¡oye, amigo león! ¡Tú debes de ser un reptil, porque tengo un libro aquí que dice que hay un reptil que se llama cama-león*, claramente refiriéndose a ti!

¿Qué respuesta le daríais a alguien que os soltase eso?

¿Le empezaríais a comentar las diferencias? “Pues mira, colega, para empezar uno es asín como marroncico y el otro es más bien verde y…”

No, le dices: Anda y vete a pastar. Gilipollas.

Por lo menos.

Pero bueno, para darle un toque de autoridad al post, he decidido preguntarle sobre esto a un tipejo que, sobre esto del nazismo, sabe un rato. Adolfito se llama, muy buen chaval. Su familia no es española, es más del centro de Europa, le gusta el sushi y el jacuzzi y hoy está aquí con nosotros.

Bueno, Adolfito, ¿qué tienes que decir al respecto del caso que nos atañe? ¿Qué piensas del marxismo al que te acusan de pertenecer?

El caso era naturalmente peligroso. Por cierto que los defraudadores marxistas del pueblo, debieron odiar en grado
superlativo un movimiento cuya definida finalidad era ganar aquel sector social que hasta aquel momento se hallaba al
exclusivo servicio de los partidos internacionales de judíos marxistas y traficantes de la Bolsa

Ay, Adolfito, cualquiera pensaría que los comunistas no os caían bien. ¿Entonces por qué elegisteis el rojo para vuestra bandera?

Habíamos elegido el color rojo para nuestras proclamas, después de minuciosa y honda reflexión, buscando con ello
provocar a los de izquierda, hacer que montasen en cólera y así inducirles a que concurrieran a nuestras asambleas,
aunque sólo fuese con la intención de molestarnos; mas de este modo nos daban la ocasión de hacerles escuchar
nuestra palabra.

¡No me lo puedo de creer! ¡Y yo que pensaba que ese señor estaba afiliado al PSOE!

Venga sí, me habéis pillado, Adolfito lleva un tiempo criando malvas, esto lo he sacado de una novela que escribió. “Mi Lucha”, va sobre una chica y su gato, pero no os quiero destripar el final.

El caso, que ahora va a resultar que aquello que Joseph Goebbels dijera en La Conquista de Berlín iba a ser mentira y todo. Porque, es verdad, ¿no? ¿No?

Pues resulta que la gente que es mala, muy mala, tiene reservado un lugar de tortura especial en el infierno, en el caso de Goebbels se encuentra en una habitación de apenas dos metros cuadrados, empapelada con fotos como esta:

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Ejemplo de pared de Joselito.

Frente a un ordenador en el que es obligado, día tras día, noche tras noche, por toda la eternidad, a leer en Internet a gente escribiendo aquello de:

“A mí tú no me engañas, que el propio Joseph Goebbels, que algo sobre el nazismo sabría, escribió: el único maestro del nazismo es el marxismo

Y el pobre, claro, sufre. Él, que con toda su buena intención escribiese:

Nuestros oradores prominentes habían surgido del movimiento mismo. Habían aprendido la oratoria en el movimiento y para el movimiento. El moderno arte de influir sobre las masas a través del cartel y del volante era dominado soberanamente por los propagandistas del partido. Ahora se trataba, empero, de trasladar este arte al terreno del periodismo.

El movimiento tenía en esto solo un maestro de enseñanza: el marxismo. El marxismo había educado a su prensa antes de la guerra en el sentido recién esbozado. La prensa marxista nunca tuvo carácter informativo, sino siempre solo tendencioso. Los editoriales marxistas son discursos escritos. Toda la presentación de la prensa roja esta dirigida conscientemente a influenciar a las masas. En esto reside uno de los grandes secretos del auge marxista.

Ahí va, lo que son las cosas en contexto, ¿eh? Resulta que el buen muchacho no se refería al nazismo, sino al periodismo. A la propaganda periodística y el control de los medios.

Si es que ahora va a resultar que eso de que el nacionalsocialismo y el socialismo son lo mismo por eso de que comparten nombre va a ser mentira y todo. ¡Jojo! ¡Quién lo iba a decir!

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Mira, que te meto, ¡rojo!

Disclaimer: esto ha de entenderse de forma totalmente humorística, que yo a FJLS y a CV les tengo respeto, mucho respffffffff jajaja, ay, lo he intentando, de verdad, pfff.
*La palabra camaleón, de hecho, era algo así como “león que se arrastra por el suelo” pero era simplemente un ejemplo tonto, no me vengáis a tocar los cojones, joder.

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