Nunc Id Vides, Nunc Ne Vides

"La mentira puede dar la vuelta al mundo, antes de que la verdad se ponga las botas"

Una historia de Palestina – Parte I, La Caída de un Imperio

Posted by jumax9 en 16 julio, 2014

Una Historia de Palestina:
  1. Parte I
  2. Parte II

Llevo tiempo queriendo escribir esto. Y cuando hablo de tiempo digo meses, quizá alcance el año. Es habitual que la gente tenga una visión sesgada de la realidad, conforme a su propia ideología (yo también la tengo, claro), pero el caso de Palestina va más allá de eso, no es un sesgo ni una tergiversación de la historia, es un invento colectivo. ¿Y por qué lo estoy escribiendo ahora? Porque últimamente, con lo que está pasando en Gaza, se vuelve a leer el mismo mogollón de tonterías que se lee cada vez.

Alguien me podría discutir que sí, que es un sesgo y una tergiversación, pero -desde mi punto de vista- la idea general sobre el tema está demasiado lejos de la realidad como para ser lo primero y ha nacido de un lugar completamente distinto.

La Segunda Guerra Mundial

En el imaginario colectivo, la creación del estado de Israel ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial, cuando, tras el holocausto y las persecuciones, la ONU decidió unilateralmente dar a los judíos su Tierra Prometida ofreciéndoles unos trocitos de un país que había por allí, llamado Palestina:

A grandes rasgos es esa la idea. Luego, en función de la afinidad política unos dirán que Israel empezó a invadir tierras palestinas en la búsqueda de recursos y otros que los árabes declararon la guerra a Israel y esta solo se defendió con lo que tenía a mano, ocupando el territorio enemigo como medida de defensa. Posteriormente se repitió la historia, una y otra vez, hasta llegar al momento actual.

Y, para lo que ocurrió a partir de 1948, ambas versiones son ciertas – hasta cierto punto -, pero lo que llevó a esa situación está radicalmente equivocado. Para entender el conflicto palestino hay que remontarse muy atrás. Yo me voy a quedar en 1918, cuando se disuelve el imperio Otomano. Me voy a mover solo entre la primera guerra mundial y la segunda, siempre antes de la creación del estado de Israel. ¿Por qué? Porque no quiero que esto sea defensa de ninguna postura (y aun así, la encontraréis), quiero que sea como decir “esa pared que lleváis dos semanas llamando negra, es blanca”. Y punto.

Y ahí empezaron sus problemas.

Noviembre de 1914, el Imperio Otomano, en decadencia después de 500 años, controla todavía el medio oriente. Las actuales Irán, Iraq, Egipto, Siria, Líbano, Palestina e Israel caen en su dominio. En Europa ha comenzado ya la Gran Guerra y el Imperio Otomano, hasta entonces neutral, vio con buenos ojos la alianza con Alemania. Italia, Francia e Inglaterra se estaban moviendo por el norte de África, lo cual ponía en peligro sus dominios y conseguir pellizco de los territorios rusos era una golosina a la que la Sublime Puerta no pudo renunciar.

La situación se acaba de endurecer (¡y de qué manera!) para ‘los aliados’. Hay muchas sutilezas aquí y no quiero alargar esto comentándolas todas, pero Francia y, especialmente, Reino Unido tenían mucho trabajo por delante.

Por suerte – o por desgracia – ser vasallo del Imperio Otomano no era lo más agradable del mundo, con las palancas adecuadas -y el apoyo militar necesario- tanto Reino Unido como Francia consiguieron levantar a la población árabe (a los que prometieron el oro y el… uh) y judía empujando a la capitulación e inmediata disolución.

Espera un momento. ¿Árabes y judíos? Sí. Árabes y judíos. Ambas comunidades y ambas separadas. Los judíos en ‘Palestina’ no aparecieron durante el siglo XX ni el antisemitismo es algo que inventó Hitler. Durante siglos de muy cristianas guerras, los judíos habían ido siendo expulsados de Europa, es algo que hemos estudiado todos en historia (especialmente el caso de los sefardíes) pero, ¿a dónde iban? ¿Nunca os habíais parado a pensar que todos esos judíos que desaparecían de Europa necesitaban un sitio al que ir?

Algo que está bastante dejado en las clases de historia – o al menos lo estuvo durante mis años de secundaria y bachillerato – es la historia del mundo no Europeo. Efectivamente, salieron de Europa, en oriente medio, tierra de judíos, parecía que todavía les tenían algo de cariño. Continuemos.

En 1919 en París, en aquella grandiosa conferencia que muchos consideran como origen de tantos momentos felices del siglo pasado, los territorios pertenecientes al Imperio Otomano fueron repartidos entre Francia y UK, con el objetivo de descolonizarlos. El mundo occidental tiene una hermosa tradición de meter ejércitos en oriente medio, derrocar dictadores y dejar al país sumido en una guerra civil.

Son nuestras costumbres y hay que respetarlas.

Aquí manda mi… interés socioeconómico en la zona

Llegaron los años veinte. Una época de prosperidad y amor. Conocimiento. Ilustración. Y dos países de Europa se acababan de llevar, por la patilla, las reservas de petróleo de medio mundo. Pero reduzcamos el cinismo. Cada país se llevó su trocito, le puso nombre, comenzó a administrarlo al gusto, repartió caramelos entre los habitantes para tenerlos contentos… lo típico.

Vamos a lo que nos interesa. ¿Qué pasó con la tierra prometida?

Palestina le tocó a los británicos (valiente marronaco)

Figura 1: Aquí podemos observar la hermosa capacidad humana a la hora de poner nombres.  “¿Cómo le ponemos a la zona que está más allá del Jordán?” “¿Qué tal MásAlláDelJordán-ia?”

Durante la primera guerra mundial, los británicos, en su afán por quitarse de en medio al Imperio Otomano, prometieron a árabes y judíos (por separado) que les darían un pedazo de todo lo conquistado. Eso significaba – para ellos – la independencia. Para Reino Unido tenía una interpretación algo diferente. Y luego está la Liga de las Naciones (‘antigua ONU’), que los quiere a todos por igual.

Dejo aquí el artículo que se refiere a esto porque no tiene desperdicio: http://avalon.law.yale.edu/20th_century/leagcov.asp#art22

“peoples not yet able to stand by themselves”

Que eso que os prometimos de daros tierras y tal, que sí… que ya se verá. Que en algún momento. Que no os preocupéis que estamos con el papeleo. Cuando seáis mayores, moninos.

La partición, no obstante, sí que se llevó a cabo. Una de ellas. La parte al este del río Jordán para la comunidad árabe -sustancialmente mayor – y la zona de Israel para la judía. No de forma exclusiva, claro, pero la gran mayoría de la población judía se encontraba en esa zona, así que era el reparto más lógico.

En la zona judía, sin embargo, todavía había mayoría árabe importante en esa fecha (y sacarlos de sus casas a patadas no era una opción) a la que no terminaba de gustarle la idea de que el control del estado fuese de la minoría que no le tocaba. Puede parecer una tontería, pero ellos también pensaban “¿por qué la zona árabe no es la zona en la que se encuentra mi casa?”

¿Qué os parece? Una idea genial, ¿no? Separar un territorio para los dos grupos a los que has prometido independencia, bajo férreo control militar y asegurándote de que ambos se sientan vejados. 1922. ¿Qué podía salir mal?

Continuará…

Nota: todas las imágenes han sido sacadas de Wikipedia y, a grandes rasgos, toda la información también.

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4 comentarios to “Una historia de Palestina – Parte I, La Caída de un Imperio”

  1. Deses said

    Pues yo creía que los malentendidos eran otros xD
    Porque vamos, no me cabe en la cabeza que alguien pueda pensar que antes por ahí no había judíos, que lo llenaron de los que sacaron de los campos de concentración.

    • jumax9 said

      Hace poco leí algo en plan “tened en cuenta que los judíos que hay ahí son los que sobrevivieron quitándoles el pan al resto de prisioneros”. En serio xD

      De todas formas, sí es cierto que durante los años 30 la población aumentó muchísimo.

  2. McManus said

    También es interesante hablar del fundamento del sionismo, un movimiento nacionalista al estilo de los que predominaban en Europa allá por el siglo XIX, pero con una importante base laica (Theodor Herzl era agnóstico), que no era otro que el de dar un estado propio a los judíos teniendo en cuenta lo que había sucedido históricamente con ellos (la premisa era que en un estado propio se sentirían más seguros, porque nunca se sabría cuándo puede sobrevenir otro holocausto o pogromo). Cabe decir que como tantas cosas en el judaísmo (ya sabes: dos judíos, tres opiniones), se debatió intensamente.

    • jumax9 said

      Creo que en el siguiente (~1925) tendré que hablar un poco -poco- de ello (cobra protagonismo la Organización Sionista) y de cómo el sionismo ni se parece a lo que cierto sector de la población entiende como tal.

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